Ventanas. Tipos y materiales.

Las ventanas y lucernarios son un modo de iluminar el interior de las estancias, nos permiten visualizar el exterior, pudiendo ser un elemento más de decoración; también podemos mostrar el interior, como es el caso los escaparates. Esta propiedad para ver a través de él permite realizar compartimentaciones interiores, que delimitan el espacio sin restar campo visual, o como veremos más adelante, pudiendo variar su transparencia en función de nuestra voluntad.

Las carpinterías van insertadas en huecos ejecutados en la fachada y cerramientos, por lo que es un punto crítico al ser una zona donde interrumpimos su continuidad, por ese motivo es importante elegir qué tipo de ventana vamos a instalar, sus propiedades térmicas, acústicas, cómo vamos a interaccionar con ella, nivel de seguridad, mantenimiento y durabilidad.

Las ventanas se componen de dos partes: la parte transparente, es decir, los vidrios, y la opaca formada, por el marco y los herrajes; esta segunda es en la que se centra el post, al final de artículo encontrarás un enlace en la que hablamos de los distintos vidrios que existen en el mercado.

Como elegir una ventana

A continuación, vamos a ver qué materiales podemos encontrar en el mercado, sus características, y los pros y contras de cada uno de ellos, y así resolver cual es la mejor ventana para cada caso.

Tipos de perfiles para carpinterías

Ventanas de aluminio. Ventajas e inconvenientes.

El aluminio es una buena elección ya que ofrece una buena resistencia mecánica y durabilidad. Su acabado más común es el anodizado, el cual ofrece una gran estabilidad cromática con el paso de los años, además de ofrecerse en una gran variedad de colores. Como contrapunto esta su nula resistencia al paso de calor, produciendo que su superficie se caliente en verano y que se produzcan condensaciones en invierno. Para evitarlo, normalmente las ventanas de aluminio llevan rotura de puente térmico (siempre es aconsejable solicitarlo o asegurarnos que lo llevan cuando vayamos a comprarlas), esto se consigue insertando una pieza aislante entre la cara exterior y la interior de la ventana, evitando la transmisión de calor entre el ellas; cuanto mayor sea el grosor de esta pieza, mejor eficiencia térmica tendremos.

Económicamente es una carpintería con un precio asequible, aunque varía bastante en función del acabado y espesor. Desde el punto de vista ecológico, el aluminio es un material fácilmente reciclable.

Sección ventana de aluminio con rotura de puente térmico

Ventanas de madera. Ventajas e inconvenientes.

La madera es un material natural y renovable, dándonos tantos acabados como tipos de madera existen. Tiene una buena resistencia a impactos y roces, proporciona una alta atenuación acústica, es gran aislante térmico, y además ayuda a regular la humedad del aire de la estancia. Sin embargo, requiere de un mayor mantenimiento que el resto de materiales que estamos viendo, siendo recomendable realizar un mantenimiento en la cara exterior del marco, normalmente en periodos de dos a cuatro años, con productos que la protejan de insectos y de la intemperie. Tampoco es recomendable emplearlas en grandes ventanales o con combinaciones vidrios muy pesados. Económicamente es el material más caro.

Sección ventana de madera

Ventanas de PVC. Ventajas e inconvenientes.

El PVC es el material que más rápidamente se está extendiendo, gracias a la cantidad de acabados y diversidad de opciones que ofrece. Desde el punto de vista térmico ofrece un gran aislamiento. Tiene buena resistencia a impactos, aunque se puede rallar con elementos metálicos. No requiere ningún tipo de mantenimiento, aunque puede sufrir variaciones tonales con el paso de los años, sobre todo en el caso de elegir colores claros.

La estructura de la ventana va reforzada con un perfil metálico, lo que aumenta su resistencia mecánica. Económicamente es ligeramente más barata que el resto de opciones. En este caso, para determinar si una carpintería de PVC es mejor que otra, deberemos fijarnos en el número de cámaras que contiene, ya que cuantas más tenga, mejor aislamiento térmico nos ofrecerá. Desde el punto de vista ecológico, el PVC procede del petróleo, y su reciclaje es limitado.

Sección ventana de PVC

Ventanas mixtas.

Las ventanas mixtas permiten aunar las ventajas de dos materiales, como suele ser el caso de las ventanas mixtas de aluminio-madera, en las que se instala la cara exterior de aluminio, con su resistencia a los agentes externos, y la cara interior de madera, proporcionando la calidez y aislamiento que aporta el material. Es la opción de mayor coste, pero con mejores resultados.

Sección ventana mixta de aluminio-madera

Cámaras en ventanas. Doble y triple acristalamiento.

Al hueco que se genera entre los vidrios de las ventanas se le denomina cámara; ésta evita que el calor se transfiera libremente entre el interior y el exterior, por lo que cuanto mayor sea, menos transmitancia térmica tendrá la ventana. Por este motivo, cuanto mayor sea el espesor de la cámara mejor aislará, hasta llegar a los 16 milímetros, a partir de ahí la mejora es mínima.

Cuando vayamos a elegir nuestra carpintería es recomendable que mínimo incluyan dos vidrios, es decir, una cámara. Normalmente ésta será de aire seco, el cual tiene muy buenas propiedades aislantes, sin embargo, en el mercado podemos encontrar ventanas con cámara de argón u otros gases que reducen aún más la transmitancia; estás carpinterías, al igual que sucede con las de triple acristalamiento, son únicamente recomendables para climas extremadamente fríos, por lo que en la mayoría de zonas, con una ventana de doble acristalamiento con cámara standard es suficiente.

Sección ventana de aluminio con doble y triple acristalamiento

Cuando describimos una ventana, lo hacemos indicando los espesores de los vidrios y de la cámara, por ejemplo, una ventana 4-12-6, tendría un vidrio de 4mm, una cámara de 12mm y un vidrio de 6mm. El espesor del vidrio no afecta a su comportamiento térmico, aunque sí al acústico, por lo que cuanto mayor espesor tenga, más protección acústica nos ofrecerá; sin embargo, el espesor de la cámara favorece el aislamiento térmico, cuanto mayor sea la cámara, menos calor dejará pasar.

Una vez hemos visto los distintos materiales que podemos encontrar en las carpinterías, te recomendamos que pases por el post “vidrios para carpinterías y particiones transparentes”, donde hablamos de vidrios bajo emisivos, inteligentes, y con otras propiedades que mejoran las características de nuestras carpinterías.

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Vidrios. Tipos y usos.

Aislamientos térmicos

Qué se considera aislamiento térmico

Un aislante térmico es aquel que muestra una alta resistencia al paso de calor; uno de los mejores aislantes térmicos, aunque suene raro, es el propio aire, sin embargo, cuando el aire se calienta comienza a circular por la convección, lo cual hace que pierda sus propiedades aislantes, por ese motivo, la mayoría de aislantes están diseñados para ser altamente porosos, creando en su interior pequeños huecos de aire confinado.

MaterialConductividad térmica λ medida en W/(m·K)
Hormigón/Concreto1,400
Vidrio0,900
Ladrillo hueco0,700
Aire0,026
Poliuretano0,026
Poliestireno0,035
Lanas minerales0,041
Perlita0,045
Corcho0,085
Celulosa0,040
Tabla de conductividad térmica de algunos materiales

¿Los aislamientos térmicos son también aislantes acústicos?

Realmente son dos propiedades que no están relacionadas, sin embargo, hay algunos materiales que gracias a su estructura es capaz de actuar como atenuante sonoro. En este post veremos, dentro de cada material, cual presenta un buen comportamiento acústico.

Tipos de aislamientos térmicos

Hay muchos aislantes térmicos, cada uno tiene sus peculiaridades, los hay que permiten caminar sobre ellos, y otros que se achuchan fácilmente con los dedos, los podemos encontrar impermeables y que se pudren con la humedad, por eso es importante darle a cada material el uso con el que fue ideado. Se fabrican en una gran cantidad de formatos, como en espuma, en paneles, en virutas, o enrollados, esto permite que para cada aplicación tengamos un material que se ajuste a los requerimientos que tenemos.

Poliuretano

El poliuretano proviene de un derivado del petróleo, es uno de los materiales aislantes más comunes gracias a su gran diversidad de usos. Lo solemos encontrar en espuma, y al aplicarla puede llegar a aumentar su volumen hasta 5 veces, lo cual nos asegura un correcto llenado de huecos; no tiene buena resistencia a la compresión, pero si a la tracción, sumado a su capacidad adhesiva, lo hace ideal para fijar carpinterías como puertas y ventanas. También tiene propiedades de atenuante acústico e impermeabilidad, por lo que se puede usar en exteriores.

Comúnmente se emplea proyectado o insuflado, siendo uno de los sistemas de aislamiento que menos tiempo requiere para su ejecución, aunque también podemos encontrarlo en formato de plancha rígida, aunque es menos común.

Gracias a su capacidad expansiva y adhesiva se emplea para rellenar grietas y juntas, así como fijar tejas que se hayan desprendido, una buena solución al tratarse de un material ligeramente flexible, lo cual impide que se abra con las vibraciones y dilataciones, además, al ser impermeable evitaremos las filtraciones de agua. Podemos adquirir un bote de poliuretano en cualquier tienda de bricolaje; también es recomendable adquirir algún producto de limpieza especifico, ya que, si manchamos un material poroso o ropa, puede ser complicado limpiarlo.

Poliestireno

El poliestireno también procede del petróleo, y es uno de los aislantes más económicos. Podemos encontrarlo en virutas, empleadas para aislamientos insuflados, pero lo más común es verlo en planchas rígidas. Dentro de poliestireno encontramos dos tipos:

Poliestireno expandido: es muy ligero y poco resistente a la compresión, por lo que se emplea en paredes y techos, normalmente entre perfiles de madera o aluminio.

Poliestireno extruido: es muy utilizado por su gran resistencia a la compresión y a la humedad, es utilizado en muros de sótano protegiendo láminas impermeabilizantes y en cubiertas.

Los paneles suelen tener los cantos machihembrados, para que evitar descuadres durante su colocación y que la capa de aislamiento sea uniforme.

Lana de vidrio y de roca

Las lanas de vidrio y la lana de roca provienen de materiales minerales, en el cual el mineral se funde y se somete a un proceso es similar al algodón de azúcar, generando una estructura a base de hilos con una gran cantidad de huecos, esta estructura a parte de una buena solución térmica, aporta un gran nivel de aislamiento acústico. Se puede presentar en rollo o en planchas, con una consistencia semirrígida. Principalmente se utiliza en interiores, como aislante en paredes y techos, ya que si se aplasta pierde sus propiedades. Es común que lleven incluidas una lámina de aluminio o papel, ésta funciona como barrera de vapor, debiendo colocarse siempre hacia el interior de la vivienda.

Es importante tener en cuenta el espesor del aislamiento, ya que si la lana queda comprimida pierde su capacidad aislante.

Perlita

La perlita es una roca volcánica, que se presenta en pequeñas bolitas de color blanco, dada su gran resistencia mecánica y durabilidad es muy empleada en la fabricación de hormigones y morteros ligeros aislantes. También se puede emplear insuflada en la cámara de aire de los cerramientos.

Corcho

El corcho un material natural y renovable, aunque se puede triturar para emplearlo en el relleno de cámaras, es muy valorado como aislante visto, el cual se comercializa en planchas rígidas. Tiene buenas propiedades acústicas, y además ayuda a regular la humedad de las estancias.

Celulosa

La celulosa es un material ecológico, ya que suele proceder de papel reciclado, el cual se tritura y se trata con antifúngicos e ignífugos formando una pasta duradera y segura. Su uso es insuflado, y se puede ejecutar tanto en paredes como en falsos techos; al carecer de propiedades expansivas, es importante asegurarse de rellenar completamente la cámara, ya que se podrían generar zonas vacías, sobre todo en la parte superior debido al apelmazamiento del material.

Aluminio reflexivo                                     

Los paneles o rollos reflectantes de aluminio, al contrario que los materiales vistos anteriormente, tienen una gran conductividad de calor, sin embargo, y lo que los puede llegar a hacer interesantes, es que tienen la propiedad de reflejar la radiación, por ello, se pueden emplear en zonas muy expuestas al sol, como es el caso de cubiertas o fachadas orientadas al oeste; también se suelen colocar tras radiadores o resistencias, proyectando la radiación que de otro modo absorbería la pared.


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Medidas pasivas

Medidas pasivas

En una rehabilitación energética tenemos dos ámbitos de actuación: las medidas activas, centradas en mejorar el rendimiento y eficiencia de las instalaciones, como puede ser emplear elementos de climatización más eficientes, o un tipo de iluminación con menor consumo; y las medidas pasivas, que son las que vamos a ver en este artículo.

Las medidas pasivas buscan reducir la demanda de energía, es decir, reducir la necesidad de aportar energía extra para suplir nuestras necesidades de confort, habitabilidad, y uso. Esto las convierte en esenciales, ya que, si disminuimos la necesidad de consumir energía, rebajamos el nivel de exigencia a las medidas activas, no hace falta optimizar una energía que no vamos a consumir. Esto las hace especialmente interesantes en viviendas dotadas de sistemas de generación de energía renovable, ya que al dimensionar la instalación se requerirán menos elementos tanto de producción como de almacenamiento, con el ahorro inicial que ello supone.

El consumo de energía, de media, se distribuye del siguiente modo:

 UsoViviendaOficinas y locales
Climatización49%57%
Agua caliente27%3%
Iluminación4%22%
Equipamiento20%18%
Reparto del consumo de energía en vivienda y sector terciario

A continuación, veremos qué medidas pasivas tomar en cada uno de ellos.

Cómo reducir la demanda energética en calefacción y aire acondicionado

Anteriormente veíamos que el principal demandante de energía, tanto en vivienda como en locales, es la climatización, por ello, es uno de los puntos donde más urge actuar en cualquier rehabilitación energética, al ser donde mayores resultados podemos obtener. Para disminuirla, tendremos que limitar las pérdidas de calor en los meses fríos y evitar su entrada en los meses cálidos; ello lo conseguimos mejorando las condiciones de aislamiento en la envolvente de nuestro edificio, que se pueden dividir en 3 zonas:

La fachada: al tener la mayor superficie en contacto con el exterior es donde más necesidad hay de actuar.

La cubierta: es la zona más expuesta al sol, lluvia, y nieve. Afecta sobre todo en viviendas de una o dos alturas, sobre todo en la última planta y en buhardillas.

El suelo: en terrazas y voladizos, donde el forjado queda expuesto a la intemperie por su cara inferior.

Una vez visto dónde hay que actuar, ahora procedemos a ver cómo. El aislamiento en la fachada se puede aplicar por el interior, por dentro, o por el exterior.

Mejoras en el aislamiento de fachadas.

Es importante remarcar que las mejoras en el aislamiento térmico también conllevan una mejora del aislamiento acústico, aumentando el nivel de confort global. Las fachadas se pueden aislar de 3 modos, por el lado interior, dentro del propio cerramiento, y por el lado exterior:

Aislamiento por la cara interior del cerramiento

Esta opción resulta la más sencilla, ya que consiste en colocar el aislamiento sobre la pared interior de nuestra vivienda, aunque para ello se requiere levantar un nuevo tabique, por lo que tiene como desventaja la reducción del espacio útil. Sin embargo, gracias a la utilización de técnicas constructivas a base de tabiquería de yeso laminado, la pérdida de espacio se reduce, siendo de entre 4 y 10 centímetros, en función del sistema que adoptemos.

Aislamiento en el interior del cerramiento                  

Es el método más rápido, pudiendo llevarse a cabo en pocas horas. Para su ejecución se realizan perforaciones de pequeño diámetro en la pared y se inyecta el material aislante en la cámara de aire existente entre el muro exterior y el interior. Presenta algunos inconvenientes como el difícil control sobre el correcto llenado del hueco, y la no eliminación de puntos fríos (puentes térmicos) en elementos estructurales en fachada como pilares y vigas, y en los huecos de ventanas.

Aislamiento por la cara exterior del cerramiento

Aquí nos encontramos con el sistema de aislamiento más recomendable desde el punto de vista técnico, ya que permite eliminar los puentes térmicos sin necesidad de reducir el espacio interior. Se puede llevar a cabo tanto mediante la colocación de paneles aislantes que se recubren con mortero, como la aplicación directamente de morteros aislantes, o instalando una fachada ventilada, para la cual se coloca una estructura metálica en el muro exterior, donde se ubica el aislamiento, y se ancla el recubrimiento, generalmente piezas de cerámica. Esta opción es la de mayor precio, ya que requiere la instalación de medios auxiliares como andamios, sin embargo, además de aislar, renueva la estética de nuestro edificio.

Edificio con fachada ventilada

Mejoras del aislamiento en cubiertas

En este caso lo vamos a clasificar según si la cubierta es plana o inclinada:

Aislamiento de cubiertas planas

Para aislar azoteas, el método más eficaz consiste en la colocación de planchas de poliestireno extruido sobre la lámina impermeabilizante, que además de aislar nuestra vivienda, ayuda a proteger la impermeabilización. Sobre esta capa de aislamiento es aconsejable colocar un geotextil, así, en el caso de que vayamos a darle un acabado de grava, muy común en las cubiertas que no son transitables o accesibles, evitamos el punzonamiento del aislamiento. En el caso de que vayamos a colocar un solado sirve para desvincular la capa aislante del mortero de agarre, para evitar que las dilataciones y contracciones del solado afecten al aislamiento.

Aislamiento de cubiertas inclinadas

Si estamos construyendo nuestra vivienda, es bastante sencillo colocar el aislamiento entre los tabiquillos que sostienen la cubierta, sin embargo, si es una vivienda existente, podemos colocarlo bajo las tejas mediante paneles o proyectado, y después simplemente fijamos una estructura auxiliar sobre la que volver a colocar las tejas. En estos casos es aconsejable incrementar las tejas de ventilación, favoreciendo la circulación de aire sobre el aislamiento, lo cual nos ayuda a evitar las condensaciones en los meses fríos, y el embolsamiento de calor en verano.

Hemos visto lo necesario que resulta aislar, sin embargo, en las zonas acristaladas, como ventanas y lucernarios, debemos interrumpir el aislamiento. Aquí es donde entra en juego la calidad de las carpinterías, al final del artículo encontrarás un enlace donde veremos los tipos de ventanas y vidrios, sus características, y cómo elegir la que más se adecúe a nuestras necesidades.

Cómo reducir la demanda energética de agua caliente

Las medidas pasivas en la reducción de la demanda energética, tanto para agua caliente de consumo como para calefacción, se centran en disminuir las pérdidas térmicas que se producen al transportarla, permitiendo reducir la temperatura de salida de la caldera, con el consiguiente ahorro. Ello se consigue colocando aislamiento que evite que la energía que empleamos en calentar un fluido se disipe en el ambiente al discurrir por los conductos.

Coquilla

Estos aislamientos se llaman coquillas, son elementos semirrígidos con forma de cilindro hueco, los cuales cubren las tuberías. Además, las coquillas se deben colocar en conducciones que transcurren por el exterior, para evitar la congelación y rotura de estos, y al mismo tiempo evitar el enfriamiento del agua que nos llega y que posteriormente tendremos que calentar. Otra ventaja es que eliminan la posibilidad de que se produzcan condensaciones, especialmente en los meses cálidos, sobre la superficie de los tubos, por lo que es recomendable colocarlos en conductos de agua tanto caliente como fría.

Cómo reducir la demanda energética en iluminación

En este punto, además de trabajar en reducir la demanda de luz artificial, debemos tener en cuenta que la radiación solar aporta energía, la cual va a influir en las necesidades de climatización, tanto para bien como para mal. Por ello, es necesario instalar protecciones solares, así podemos lograr que la luz natural nos sea siempre favorable.

Para emplear protecciones solares, hay que recordar que el sol tiene un ángulo de incidencia que varía a lo largo del año

Tipos de protecciones solares

Podemos diferenciarlos en 4 grupos

Exteriores fijos: se trata de elementos estáticos, como es el caso de aleros y celosías; es importante tener en cuenta sus dimensiones y colocación para que sean eficaces en su cometido. Las celosías de lamas por su parte permiten crear una zona de sombra en verano y que permita el paso del sol en invierno, ello se logra jugando con la inclinación y la separación de las lamas, lo que las hace ideales para las zonas exteriores como terrazas y jardines.

Protección solar en verano mediante alero

Exteriores móviles: aquí encontramos persianas y toldos, son los más clásicos y nos permiten graduar la entrada de luz en función de nuestras necesidades.

Elementos naturales: el uso de árboles de hoja caduca nos ayuda a dar sombra en los meses de verano, y permiten el paso del sol en el invierno. Su uso es recomendable sobre todo en las fachadas orientadas al oeste.

Interiores: aquí hablamos básicamente de las cortinas. Su eficiencia varía según su opacidad y su capacidad para reflejar el sol, aun así, son los menos eficientes, sin embargo, en los meses fríos ayudan a conservar el calor al crear una cámara de aire entre la estancia y la ventana.

Conductos solares

Los conductos o tubos solares son elementos que nos permiten captar la luz del exterior y llevarla hasta el interior, esto es muy útil en edificios de gran envergadura que se desarrollen en una planta, por lo que es muy recomendable en pabellones, salas de exposiciones, y auditorios; ello no quita que sea una solución que podamos emplear en nuestras viviendas y locales.

Conducto solar

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Reducir el consumo de energía. Conceptos a tener en cuenta.

Todos los meses nos escribe nuestra amiga, la compañía eléctrica, y nos hacemos la misma pregunta: “¿Qué tengo que hacer para ahorrar energía?”; pues bien, en este post veremos de forma resumida los puntos a tratar en una asesoría energética, para que así podamos  reducir nuestro consumo.

Cómo ahorrar energía y pagar menos en la factura

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Ojalá fuese tan fácil

Para pagar menos luz trabajamos en 3 ámbitos: los sistemas pasivos, los sistemas activos, y el suministro contratado; vamos a ver a grandes rasgos cada una de ellas.

Qué son los sistemas pasivos

¿Te suenan los conceptos “arquitectura sostenible”, “arquitectura bioclimática”, o la cada vez más conocida “passive house” o “passivhaus”?; pues éstas surgen de aplicar y optimizar sistemas pasivos. La orientación de la vivienda, la disposición de ventanas y voladizos, o las pérdidas de calor por muros y cerramientos, son parte de las características que aglomera este punto. Afectan principalmente a la parte constructiva de la vivienda, reduciendo la necesidad de energía para cubrir nuestras necesidades.

Pero… una vez construida la vivienda, ¿En qué sistemas pasivos podemos actuar? Principalmente en mejorar la envolvente: mejorar las ventanas, de PVC o con rotura de puente térmico; aumentar el aislamiento, lo cual es muy sencillo mediante el insuflado de cámaras o con un trasdosado de yeso laminado; incluso se puede instalar un jardín vertical en la terraza, que además de mejorar notablemente las propiedades térmicas del muro soporte, nos proporciona una nueva zona confortable en nuestra vivienda.

Qué son los sistemas activos

Aquí entran en juego todos los elementos que usamos en nuestro día para satisfacer nuestras necesidades, y que consumen energía; hablamos del sistema de climatización y calefacción, iluminación, o producción de agua caliente.

Seamos claros, ya que tenemos que consumir energía, vamos a hacerlo de forma eficiente. ¿Cómo podemos lograrlo? Instalando sistemas de climatización inverter; poner una iluminación eficiente (la iluminación LED es líder, ya que permite ahorrar tanto en consumo como en vida útil), instalar intercambiadores de calor en el sistema de ventilación.

Qué tienes contratado con la compañía eléctrica

A menos que seamos energéticamente independientes (mediante placas solares o aerogeneradores), necesitamos una compañía comercializadora que nos proporcione un suministro eléctrico. Aquí tenemos que fijarnos en 3 datos de la factura:

1) Precio del kwh: cuánto pagamos por la energía que consumimos y si se tarifica en función del horario (discriminación horaria).

2) kw contratados: la cantidad máxima que puedo consumir simultaneamente. Muchas veces no somos conscientes de lo que necesitamos, contratando (y pagando) más de lo necesario.

3) Servicios contratados: muchas veces las compañías “nos cuelan” servicios que realmente nunca necesitamos, pero que pagamos mes a mes.


Hemos visto cómo reducir las pérdidas energéticas, qué elementos mejorar para un consumo más eficiente, y a ahorrar fijándonos en la factura de electricidad. Si quieres ampliar la información, publicaremos un artículo trantando por separado cada uno de ellos.

¿Aún tienes dudas sobre cómo pagar menos en la factura eléctrica? Rellena el formulario de contacto, te atenderemos encantados.