Medidas pasivas

En una rehabilitación energética tenemos dos ámbitos de actuación: las medidas activas, centradas en mejorar el rendimiento y eficiencia de las instalaciones, como puede ser emplear elementos de climatización más eficientes, o un tipo de iluminación con menor consumo; y las medidas pasivas, que son las que vamos a ver en este artículo.

Las medidas pasivas buscan reducir la demanda de energía, es decir, reducir la necesidad de aportar energía extra para suplir nuestras necesidades de confort, habitabilidad, y uso. Esto las convierte en esenciales, ya que, si disminuimos la necesidad de consumir energía, rebajamos el nivel de exigencia a las medidas activas, no hace falta optimizar una energía que no vamos a consumir. Esto las hace especialmente interesantes en viviendas dotadas de sistemas de generación de energía renovable, ya que al dimensionar la instalación se requerirán menos elementos tanto de producción como de almacenamiento, con el ahorro inicial que ello supone.

El consumo de energía, de media, se distribuye del siguiente modo:

 UsoViviendaOficinas y locales
Climatización49%57%
Agua caliente27%3%
Iluminación4%22%
Equipamiento20%18%
Reparto del consumo de energía en vivienda y sector terciario

A continuación, veremos qué medidas pasivas tomar en cada uno de ellos.

Cómo reducir la demanda energética en calefacción y aire acondicionado

Anteriormente veíamos que el principal demandante de energía, tanto en vivienda como en locales, es la climatización, por ello, es uno de los puntos donde más urge actuar en cualquier rehabilitación energética, al ser donde mayores resultados podemos obtener. Para disminuirla, tendremos que limitar las pérdidas de calor en los meses fríos y evitar su entrada en los meses cálidos; ello lo conseguimos mejorando las condiciones de aislamiento en la envolvente de nuestro edificio, que se pueden dividir en 3 zonas:

La fachada: al tener la mayor superficie en contacto con el exterior es donde más necesidad hay de actuar.

La cubierta: es la zona más expuesta al sol, lluvia, y nieve. Afecta sobre todo en viviendas de una o dos alturas, sobre todo en la última planta y en buhardillas.

El suelo: en terrazas y voladizos, donde el forjado queda expuesto a la intemperie por su cara inferior.

Una vez visto dónde hay que actuar, ahora procedemos a ver cómo. El aislamiento en la fachada se puede aplicar por el interior, por dentro, o por el exterior.

Mejoras en el aislamiento de fachadas.

Es importante remarcar que las mejoras en el aislamiento térmico también conllevan una mejora del aislamiento acústico, aumentando el nivel de confort global. Las fachadas se pueden aislar de 3 modos, por el lado interior, dentro del propio cerramiento, y por el lado exterior:

Aislamiento por la cara interior del cerramiento

Esta opción resulta la más sencilla, ya que consiste en colocar el aislamiento sobre la pared interior de nuestra vivienda, aunque para ello se requiere levantar un nuevo tabique, por lo que tiene como desventaja la reducción del espacio útil. Sin embargo, gracias a la utilización de técnicas constructivas a base de tabiquería de yeso laminado, la pérdida de espacio se reduce, siendo de entre 4 y 10 centímetros, en función del sistema que adoptemos.

Aislamiento en el interior del cerramiento                  

Es el método más rápido, pudiendo llevarse a cabo en pocas horas. Para su ejecución se realizan perforaciones de pequeño diámetro en la pared y se inyecta el material aislante en la cámara de aire existente entre el muro exterior y el interior. Presenta algunos inconvenientes como el difícil control sobre el correcto llenado del hueco, y la no eliminación de puntos fríos (puentes térmicos) en elementos estructurales en fachada como pilares y vigas, y en los huecos de ventanas.

Aislamiento por la cara exterior del cerramiento

Aquí nos encontramos con el sistema de aislamiento más recomendable desde el punto de vista técnico, ya que permite eliminar los puentes térmicos sin necesidad de reducir el espacio interior. Se puede llevar a cabo tanto mediante la colocación de paneles aislantes que se recubren con mortero, como la aplicación directamente de morteros aislantes, o instalando una fachada ventilada, para la cual se coloca una estructura metálica en el muro exterior, donde se ubica el aislamiento, y se ancla el recubrimiento, generalmente piezas de cerámica. Esta opción es la de mayor precio, ya que requiere la instalación de medios auxiliares como andamios, sin embargo, además de aislar, renueva la estética de nuestro edificio.

Edificio con fachada ventilada

Mejoras del aislamiento en cubiertas

En este caso lo vamos a clasificar según si la cubierta es plana o inclinada:

Aislamiento de cubiertas planas

Para aislar azoteas, el método más eficaz consiste en la colocación de planchas de poliestireno extruido sobre la lámina impermeabilizante, que además de aislar nuestra vivienda, ayuda a proteger la impermeabilización. Sobre esta capa de aislamiento es aconsejable colocar un geotextil, así, en el caso de que vayamos a darle un acabado de grava, muy común en las cubiertas que no son transitables o accesibles, evitamos el punzonamiento del aislamiento. En el caso de que vayamos a colocar un solado sirve para desvincular la capa aislante del mortero de agarre, para evitar que las dilataciones y contracciones del solado afecten al aislamiento.

Aislamiento de cubiertas inclinadas

Si estamos construyendo nuestra vivienda, es bastante sencillo colocar el aislamiento entre los tabiquillos que sostienen la cubierta, sin embargo, si es una vivienda existente, podemos colocarlo bajo las tejas mediante paneles o proyectado, y después simplemente fijamos una estructura auxiliar sobre la que volver a colocar las tejas. En estos casos es aconsejable incrementar las tejas de ventilación, favoreciendo la circulación de aire sobre el aislamiento, lo cual nos ayuda a evitar las condensaciones en los meses fríos, y el embolsamiento de calor en verano.

Hemos visto lo necesario que resulta aislar, sin embargo, en las zonas acristaladas, como ventanas y lucernarios, debemos interrumpir el aislamiento. Aquí es donde entra en juego la calidad de las carpinterías, al final del artículo encontrarás un enlace donde veremos los tipos de ventanas y vidrios, sus características, y cómo elegir la que más se adecúe a nuestras necesidades.

Cómo reducir la demanda energética de agua caliente

Las medidas pasivas en la reducción de la demanda energética, tanto para agua caliente de consumo como para calefacción, se centran en disminuir las pérdidas térmicas que se producen al transportarla, permitiendo reducir la temperatura de salida de la caldera, con el consiguiente ahorro. Ello se consigue colocando aislamiento que evite que la energía que empleamos en calentar un fluido se disipe en el ambiente al discurrir por los conductos.

Coquilla

Estos aislamientos se llaman coquillas, son elementos semirrígidos con forma de cilindro hueco, los cuales cubren las tuberías. Además, las coquillas se deben colocar en conducciones que transcurren por el exterior, para evitar la congelación y rotura de estos, y al mismo tiempo evitar el enfriamiento del agua que nos llega y que posteriormente tendremos que calentar. Otra ventaja es que eliminan la posibilidad de que se produzcan condensaciones, especialmente en los meses cálidos, sobre la superficie de los tubos, por lo que es recomendable colocarlos en conductos de agua tanto caliente como fría.

Cómo reducir la demanda energética en iluminación

En este punto, además de trabajar en reducir la demanda de luz artificial, debemos tener en cuenta que la radiación solar aporta energía, la cual va a influir en las necesidades de climatización, tanto para bien como para mal. Por ello, es necesario instalar protecciones solares, así podemos lograr que la luz natural nos sea siempre favorable.

Para emplear protecciones solares, hay que recordar que el sol tiene un ángulo de incidencia que varía a lo largo del año

Tipos de protecciones solares

Podemos diferenciarlos en 4 grupos

Exteriores fijos: se trata de elementos estáticos, como es el caso de aleros y celosías; es importante tener en cuenta sus dimensiones y colocación para que sean eficaces en su cometido. Las celosías de lamas por su parte permiten crear una zona de sombra en verano y que permita el paso del sol en invierno, ello se logra jugando con la inclinación y la separación de las lamas, lo que las hace ideales para las zonas exteriores como terrazas y jardines.

Protección solar en verano mediante alero

Exteriores móviles: aquí encontramos persianas y toldos, son los más clásicos y nos permiten graduar la entrada de luz en función de nuestras necesidades.

Elementos naturales: el uso de árboles de hoja caduca nos ayuda a dar sombra en los meses de verano, y permiten el paso del sol en el invierno. Su uso es recomendable sobre todo en las fachadas orientadas al oeste.

Interiores: aquí hablamos básicamente de las cortinas. Su eficiencia varía según su opacidad y su capacidad para reflejar el sol, aun así, son los menos eficientes, sin embargo, en los meses fríos ayudan a conservar el calor al crear una cámara de aire entre la estancia y la ventana.

Conductos solares

Los conductos o tubos solares son elementos que nos permiten captar la luz del exterior y llevarla hasta el interior, esto es muy útil en edificios de gran envergadura que se desarrollen en una planta, por lo que es muy recomendable en pabellones, salas de exposiciones, y auditorios; ello no quita que sea una solución que podamos emplear en nuestras viviendas y locales.

Conducto solar

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